
Se me cayó una estrella...
No quería escribirlo, no quería reconocerlo, no quería sufrir, pero lo hago igualmente.
Mi tiempo de duelo, no me lo he concedido, ni te lo has concedido a tí misma.
Querría dar marcha atrás para poder evitar errores, para poder evitar algunas cosas, pero no puedo, he de seguir mirando adelante, y siempre caminando hacia adelante. No se puede dar marcha atrás, no es bueno.
Llegaste de sorpresa, y sorprendida te acogí, me descubriste un mundo nuevo y lleno de esperanzas, luz y color. Un mundo de sonrisas, de miradas cómplices, de tic tac de espera, de reencuentro y de despedidas con ganas de más. Un mundo de ilusiones, de sueños, de alegrías y tristezas compartidas, un mundo de felicidad.
Pero volvieron los fantasmas, volvió el vértigo, volvieron las dudas, y las sombras.
Recogiste tus bártulos y te fuiste, aún no has vuelto, el reloj sigue marcando el tic tac, y cada uno de ellos me recuerda a tí.Cada uno de ellos sigue esperando que regreses a ocupar tu sitio, si realmente lo es.
No puedo negar que me acuesto y mi último pensamiento eres tú, y por la mañana incoscientemente giro la cabeza con ilusión de verte al otro lado de la almohada, pero no, no estás, te fuiste.
Me cuesta permitirme llorar tu ausencia, me cuesta permitirme llorar por no haber sabido conquistarte, por saberte ahí, en silencio, en un rinconcito, de alguna manera conmigo, pero lejos, muy lejos, y cada día más. No poder compartir las penas y las alegrías como antes, perder cada día un poco más esa complicidad que teníamos, esa empatía, ese estar ahí en la distancia.
Me duele, pero sé que tengo que pasarlo, que tengo que seguir, pero me lo concedo, porque quiero, porque me lo merezco y porque creo que esto no pasó por casualidad, porque me descubriste cosas nuevas, porque tengo la impresión de que lo que vivimos, no pudo ser fingido, y si lo fue...que me quiten lo bailado.
No puedo menos que agradecer los buenos momentos, los abrazos, los besos, las caricias, las miradas cómplices, las lágrimas secadas, las risas compartidas y los paseos a tu lado, contigo, con él.
Aunque siga triste, aunque llore, soy feliz por haberte conocido y por haberme permitido todo este tiempo estar a tu lado y disfrutar de tu presencia. Sin duda los buenos momentos a tu lado y contigo, superan con creces los momentos amargos y de dolor. Con eso me quiero quedar.
Algún día recuperaré mi estrella, y volveré a sonreir.











